miércoles, 26 de septiembre de 2018

El duelo

El duelo es una cosa terrible. Nuestro cerebro deja de secretar dopamina y se siente en abstinencia de felicidad. 
Da rabia, da pena, produce instantes de negación, de depresión, y termina con "aceptación". Nada recomendable. 
Pero el duelo también es necesario, muy necesario para poder sentir lo importante que son las personas y el amor para nosotros. Para ser conscientes de lo que queremos y necesitamos para estar bien. Y para reconocernos, rearmarnos y amarnos de nuevo. A nosotros. Tal como somos. El nuevo nosotros. El nosotros que viene después de tanto aprendizaje.

El duelo duele, pero es justo y necesario. 

viernes, 18 de mayo de 2018

Daniela Vega

Daniela nunca será Daniel,
ni porque tú lo quieras,
ni porque Ezzati lo quiera,
ni porque Kast lo quiera,
¡ni porque sus cromosomas lo quieran!


Daniela es Daniela.
Daniela descubrió que era Daniela,
y lleva muchos muchos años siendo Daniela.


Daniela es actriz, no actor,
Daniela es hermosa, no hermoso,
pero sobre todo;
Daniela es libre.
Libre de sonreír, porque es honesta,
libre de responder y de guardar silencio.
Porque además es sensata.
Y es respetuosa.


Daniela hace que me sienta orgullosa
de ser del mismo género.
Daniela es un ejemplo de virtud.
Daniela es Daniela,
desde que se levanta hasta que se acuesta.
Y cuando duerme, sigue siendo Daniela,
mientras sueña.

viernes, 4 de mayo de 2018

Ámbar fue al cielo

Hace algunos años atrás, cinco aproximadamente tomé la decisión de no tener televisión, y un par de años antes de eso había tomado la decisión de no ver más televisión. Esto no es porque yo me considere una persona superior o más inteligente que lo que la TV muestra, sino porque comprendí humildemente que mi ser, mi espíritu en particular, no estaban dispuestos a ver tanta desinformación, tanta basura manipulada y maquillada, ni tanta violencia. 
Ahora, varios años después, viviendo en una casa donde no hay televisión, es poco de lo que me entero (noticias de los medios), sin embargo he adquirido un placer culpable por ver el programa de La Red, llamado Mentiras Verdaderas, por youtube obviamente, y se me han caído un par de lágrimas con los primeros minutos del programa emitido este 1 de mayo. Invitaron al último médico que recibió a Ámbar, esta niña de un año y siete meses que falleció en manos de un monstruo que era su cuidador legal, pero que en vez de cuidarla, la violó y la golpeó brutalmente, de modo tal que la niña murió por las infecciones prolongadas de las heridas que la infante lleva en su cuerpo. 
Estamos en un país culiao donde los niños, los viejos y las mujeres somos grupos vulnerables ante la violencia de manera continua. Violencia de las leyes, violencia de los medios, violencia de los familiares, etc. Mucha mucha violencia. Esta niña muere de sepsis porque fue violada y golpeada brutalmente, antes de cumplir dos años de edad, por su cuidador legal de la UDI, pro vida, candidato a diputado, y quienes la llevaron en calidad de bulto al hospital más cercano, dijeron que "se cayó de la cama". O sea, ¿se puede ser más desgraciado?, ¿más maldito? No puedo creerlo.
Y después de esto, la gente lo único que se le ocurre decir es que se legalice la pena de muerte, para poder matar a quien la mató a ella... o sea, en vez de pensar en que esta niña una más de la lista que ha muerto este año. Que se suma a los más de mil niños que mueren en el SENAME, se suma a Sofía, al pobre niño de 7 años que su abuela asesina a golpes con un PALO porque NO QUERÍA COMER. Estamos en una sociedad enferma, y no se soluciona matando a los sicópatas. A ellos hay que llevarlos a la cárcel, y que ojalá mueran allí. Para que cada día, hora, minuto, segundo de su vida recuerden lo que hicieron, y por qué están ahí. Y por qué no merecen estar junto a quienes "aman". Eso es lo que les tiene que pasar. En ningún caso asesinarlos es un castigo. 
Y pasando el tema agresor maldito. Ya sabemos que las instituciones valen hongo. No dan abasto. Qué podemos hacer para ayudar a nuestros niños. Cómo podemos organizarnos para cuidarlos. Para prevenir a que sigan MURIENDO en manos de pervertidos asquerosos. En manos de enfermas que no controlan su ira. Son niños, son bebés... abran los malditos ojos y déjense de odiar al asqueroso. Matando a ese enfermo no ayudaremos a los miles de niños que viven vulnerablemente. 
Basta, Chile. Basta. En serio. 

domingo, 29 de abril de 2018

Me violaron

Desde que me pasó, a los cuatro o cinco años, hasta que lo recordé pasaron más de diez años. Recién a los 19 volvieron a mi memoria cada uno de los hechos violentos en los que me vi sometida a tan corta edad, y con lo terribles y vívidos que fueron estos, tuve una enorme crisis emocional que me llevó a dos años de sicólogo. Por suerte en la Universidad era gratis.
Durante muchos años, desde ese entonces, nunca usé el concepto violación para designar lo que me pasó, sino que siempre usé: "abuso sexual". Pero ahora, ahora que tenemos este terrible caso de España, en que un grupo de hombres desalmados incurrieron en VIOLACIÓN, en todas las maneras en que se puede violar a una mujer, y que los jueces consideran que no es violación, en otras palabras, que no merecen 20 años de cárcel sino solo 9 (la pena de cárcel que merecen los que abusan), ahora es cuando me doy cuenta de que me violaron. Que lo que yo llamaba abuso, quizá para bajarle el perfil, o quizá porque el patriarcado me volvió demasiado idiota, no fueron abusos, fueron continuas violaciones, y que fueron aún peor porque yo aún ni siquiera tenía edad para entrar al sistema escolar. Es decir que fueron violaciones a una niña. A apenas una niña. 
Quiero que cada persona que aparezca en este blog, por casualidad o voluntad, se entere de que no podemos seguir presenciando situaciones como estas, sin que nos afecte, o sin que nos importe, o pensando solo que gracias a Dios no nos pasó a nosotres. Cada persona que pase por aquí sepa, que no podemos seguir así como sociedad, no podemos seguir jugando al "me importa un bledo" con acciones tan nefastas de la "justicia". 
Que arda todo. Que arda ya. 

domingo, 8 de abril de 2018

Adolescencia

Hace unos años atrás hubiera considerado imposible salir a la calle, o a la piscina o de vacaciones sin depilarme las piernas y las axilas -como mínimo-. Hubiera considerado una aberración, también, salir sin sostén (con relleno, para que no se marquen los pezones, obvio). Hubiera considerado completamente inapropiado colocarme un short o una minifalda que permitiera que se me viera todo el muslo, con la celulitis incluída. Y durante un buen tiempo no me permití usar trajes de baño que dejaran a la vista mis estrías de las piernas.

Ahora entendí que los pelos, la celulitis y las estrías son parte de mí. No puedo avergonzarme de ser yo. Y de tener este cuerpo. Ahora también soy más consciente de cuidarlo y mantenerlo vivo y saludable. 
Hace apenas una semana atrás tomé la decisión de manera real de alimentarme sin carnes rojas, de hacerle caso al médico, de no permitir que mi cuerpo se deteriore solo porque soy irresponsable o terca. O porque quiero "solo disfrutar". Tan hedonista que es una a veces.

Me preocupa lo que veo a diario en el Colegio. Me preocupa la falta de amor propio de las niñas. Las que tienen desórdenes alimentarios, las que no soportan ver su cuerpo, ni ver comida. Las que atentan contra su salud a causa de una enfermedad originada por el estereotipo, por el modelo visual. La sociedad completa está enferma por insistir en que un solo tipo de cuerpo es el que todos aceptan como bello. Hay cuerpos que, por su estructura ósea, por su herencia genética, o por su desarrollo hormonal, jamás serán cuerpos que se adecuen a ese modelo. No cabrán, por más que lo intenten... ¿qué van a hacer entonces?, ¿cuando pesen 30 kilos y sigan viéndose "anchas"? La anchura es bella, la negrura es bella, la blancura es bella, la angostura es bella, la persona es bella. Siendo bellas personas, no deberíamos preocuparnos por la talla de sostén o de pantalón. Ni del color de la piel ni del pelo, ni de la máscara de pestañas ni el labial, ni el delineador ni la base, ni el brasalete adecuado, ni el sostén que combine, ni del vientre abultado ni del trasero con celulitis. Estar tan pendientes de esto nos deja poco espacio a lo otro. A la preocupación por lo fundamental. Por el amor, por el entorno, por los amigos, por la familia, por los momentos... 
Ámense. Olvídense de que su cuerpo no encaja. Porque quizá nunca encaje para sus tan altos estándares de exigencia. O quizá sí encaje. O quizá ya encaja. Amen sus pelos, su piel, sus caderas, su estatura... ámense. En serio. Ámense.

martes, 20 de febrero de 2018

¿Por qué "feminazi" no va?

Para empezar, quisiera expresar mi gratitud a aquellas personas que de alguna u otra manera han "entendido" que el feminismo no pretende dañar a nadie, sino evitar que el daño sea más profundo. Muchos no comprenderán nunca, pero me basta con que lo entiendan. Y con que eviten el insulto "feminazi". Para que lo podamos olvidar.

Resulta que el nazi era un ser cargado de violencia y "superioridad". Sentía que el judío estaba en una categoría similar a la de un animal de ganadería, o incluso peor. El nivel de sadismo con el que fueron los judíos perseguidos, apresados, torturados, asesinados, o posteriormente, utilizados sus cuerpos, es horrorosa. No les molestaba matarlos, ni les dolía, porque ni siquiera eran personas. Eso es el nazi.
El feminismo, por otra parte, es un movimiento social, cuya pretensión es erradicar el machismo, conducta que ha sido impuesta naturalmente en todos los humanos, por los siglos de los siglos, y que ha devenido en una serie de violencias inaceptables, contra las mujeres, principalmente. El machismo ha determinado los roles del hombre y los de la mujer, diferenciados con astucia, para salir favorecidos en mayor medida ellos, y ellas han quedado en una situación francamente lejana de lo que un sujeto de derecho debe tener. 

El feminismo quiere que nos saquemos al macho que llevamos dentro (hombres y mujeres) para que convivamos en armonía y en igualdad. Si todos gozamos de los mismos derechos, y nos hacemos cargo de los mismos deberes, la armonía va a ser obligatoria. Ese es el sueño feminista. No otro. El feminismo no quiere que los hombres paguen por lo que han hecho nuestros antepasados, no quiere que sufran o que sean torturados, el feminismo quiere que ellos, los hombres, nos vean como iguales, como seres humanos. 
El feminismo quiere que lloren cuando quieran, sin miedo. Que no se sientan obligados a protegernos, sin sentir nunca que son protegidos. Que sean amorosos y serviciales, con sus parejas, con sus madres, con sus hijes. Que sean útiles en las labores dentro de la casa, y fuera de ella. Que no teman hacerse cargo de les niñes, sin ayuda de una mujer. Que si no quieren trabajar, porque ganan menos que ella, que se queden en la casa, si así lo desean. O que estudien, si así lo desean. Que no se partan el lomo solo porque deben ser el proveedor de la casa. El feminismo también quiere liberarlos. Si quieren depilarse, háganlo. A nadie le va a importar. Y si no quieren, bien también. 

Las mujeres no estamos para que nos digan qué hacer, o con quién, o cómo. Ustedes tampoco. Esa es la gracia del feminismo. El feminismo no quiere que las mujeres seamos superiores, y que ustedes sean sometidos a nuestra voluntad. El feminismo quiere que las mujeres escalemos para estar en el mismo peldaño que ustedes. Quiere que seamos compañeros; PAREJA. Quiere que dejen de sentirse obligados a ser de un modo y que dejen de creer que nuestro deber ser es el clásico. 

La mujer es una persona, igual que ustedes. Tiene aspiraciones profesionales, sexuales, personales. Su rol no es cocinar siempre y tener limpio. Su rol es ser feliz. Y ustedes no pueden sino sentirse felices y orgullosos de eso. No les queda de otra que apañar.

Aunque ahora, después de todo lo dicho, parece obvio, igual quiero reiterar entonces que el concepto "feminazi" es completamente absurdo. Por supuesto que tanta violencia histórica nos tiene enojadas y agresivas. Pero a lo más nos interesa decirles algunas palabras poco honorables para que dejen de acosarnos en la calle, de toquetearnos en la locomoción colectiva, de violarnos y de matarnos. Quizá a los agresores los queramos agredir, y hasta matar. Pero eso no quiere decir que porque sean hombres, los odiamos y queremos que mueran. Nosotros queremos que muera su macho interior, no ustedes. Ustedes nos caen bien, hasta nos gustan. Pero sería hermoso que fueran hombres conscientes de sus privilegios sociales, laborales, políticos, ¡históricos!, y de que no vivimos en un mundo donde precisamente se respire la justicia. 

Apañen cabros, bájense del pony, y apañen. Nosotros los hemos apañado toda la vida. Ahora les toca a ustedes. Reciprocidad le dicen. 

domingo, 18 de febrero de 2018

¿Por qué tengo que tomar anticonceptivos yo?

Pasa mucho que en la pareja la que se encarga de evitar embarazarse es la mujer. Incluso, cuando sale embarazada "sin querer", es ella la culpable, por no cuidarse debidamente. Pero eso, ¿qué tiene de justo?
Primero que todo, hay que considerar que, aunque es una la que tiene útero, también es un hecho que los días en que somos fértiles son apenas 4 al mes. Lo que es un porcentaje demasiado bajo para justificar consumir un medicamento hormonal todos los días de nuestras vidas, con el objetivo de evitar que esos míseros 4 días al mes no quedemos embarazadas. 
Además, no es menor, el hecho de que tomemos hormonas trae consigo una serie de consecuencias a nuestra salud que no tienen nada de agradable. Corremos serios riesgos si es que llegásemos a consumir cigarrillo o alcohol, es decir, para ser una persona "sana" que toma anticonceptivos, también hay que ser abstemia. De lo contrario, podemos tener problemas cardiovasculares de los cuales no nos reiremos mucho después. Eso sin contar los problemas de peso, ansiedad y jaquecas...
La industria de los fármacos, ha creado un sinnúmero de anticonceptivos hormonales para mujeres, y para hombres NO EXISTE ninguno en el mercado. Ninguno. Apenas tienen la opción de usar preservativo, y ya está. Se acabó la oferta. Y eso no se condice mucho con el hecho de que el hombre es fértil todos los días de su vida. HASTA EL DÍA DE SU MUERTE. O sea, ellos, que siempre pueden embarazar a una mujer, no tienen ninguna opción real en el mercado (que no sea una prueba de laboratorio potencialmente peligrosa) que puedan consumir para evitar concebir. Pero una, que no tiene más de 4 días mensuales en los que ese útero puede engendrar un crío, tiene que tomar pastillas todos los días de su vida, o usar un anillo de goma dentro de la vagina, o pegarse un parche en alguna parte de su piel, o implantarse un aparato de plático debajo de la piel del brazo para evitar embarazarse.
Cuando uno está en pareja (una relación monógama estable), el hombre ASUME que ella DEBE CUIDARSE para que podamos tener sexo sin condón. Sin condón, y sin nada, porque esa es la única opción de que la responsabilidad recaiga en ellos (no olvidemos que no existe otro anticonceptivo masculino). Es decir, que aceptar estar en una relación monógama estable implica que voluntariamente debo esclavizarme a consumir hormonas de por vida. Y la única vez que mi cuerpo descanse y viva sus procesos hormonales de manera natural  (a la par con el cuerpo de ellos, que no recibe ningún tipo de hormona artificial) es, uno, cuando esa relación se acaba, o dos, cuando se decide engendrar. 
¿Qué les cuesta usar condón? ¿Y así, cada uno tiene un cuerpo no intervenido por hormonas, y sin riesgos de ningún tipo? ¿Qué les cuesta? ¿Por qué soy yo la que se tiene que cuidar? ¿Por qué toda la responsabilidad es mía? ¿Por qué? Si ustedes usaran condón, no existirían aquellas "locas" mujeres que "amarran" a los hombres embarazándose (decisión unilateral; inapropiada) porque no correrían ese riesgo. No pasarían ese miedo cuando se atrasa la regla porque no nos tomamos bien las pastillas. Serían más conscientes de los riesgos de embarazo o infecciones de transmisión sexual, porque estarían USTEDES protegiéndose. No protegiendo a la dama. 
Maduren por favor, y háganse cargo de su fertilidad. No anden repartiendo hijos e infecciones por ahí. Sean conscientes. Una caja de condones, o mil cajas, valen poco en comparación con el VIH, o un crío.