viernes, 3 de mayo de 2013

Contar con alguien

Contar con alguien, contar de verdad con alguien, es saber que esa persona tiene la disposición, las ganas y el corazón puestos en ti, en tus proyectos, en tus ideas y tus intereses. Es saber que siempre está, incluso cuando no está, cuando no contesta, cuando no llama, cuando no tiene tanto tiempo, cuando no te da regalos, pero te hace notar, por cualquier vía o forma que te quiere, que te extraña, que te felicita, que se alegra por ti, que te apoya y que no te va a dejar sola. 
Así, de esta manera, con esta certeza, el día aquel en que la vida los aleje físicamente, y los ponga a prueba, ambos puedan encontrarse, aún cuando ya no puedan encontrarse nunca más.
La vida enseña más de lo que uno es capaz de aprender. Lo importante es ser un voluntario eterno.

martes, 9 de abril de 2013

Hacerse el simpático no ayuda

Lo conocí cuando iba en tercero medio y él en primero. Somos amigos desde entonces. La amistad ha tenido altos y bajos pues no siempre hemos sido constantes en la comunicación. Vivimos a pocas cuadras de distancia. Él siempre se mostró honesto y amable. Siempre con un mínimo interés por saber de mí y verme.
Tiene el defecto de enamorarse y perderse, como muchas otras personas. Pero en su caso es un poco complejo porque la elección de mujeres con las que vive ese amor es algo inconveniente. Cada cual ha sido más celosa y posesiva que la anterior, y aunque él no ha sido completamente correcto en su actuar, se ha involucrado con personas que lo alejan de los amigos.
Esta vez me había prometido que no iba a perder a sus amigos por una pareja. Y en su insaciable necesidad de tener pareja, encontró una de la que no sé nada. No podría siquiera reconocerla de vista. Menos sé datos de su personalidad, porque no nos hemos visto desde que está con ella. 
Las promesas se fueron en el aire, como todas las veces. Se apartó de sus amigos y no sabía de él desde hace rato. Algunos mensajes en Facebook decían "visto" pero nunca fueron contestados, otros ni siquiera anunciaban que habían sido revisados. 
No desconozco la enorme decepción que me produce el saber que es una persona cambiante al extremo de que no es posible confiar. Y todo ese cariño y esa amistad en la que fui mucho más fiel que él se va al tarro de la basura, sin mucho esfuerzo por evitarlo de su parte. 
El otro día me dijo: "juntémonos el sábado en la mañana". Yo, a pesar de que era sábado, acepté la idea de levantarme temprano para vernos, y conversar. Para ponernos al día, limar asperezas y conocer los pormenores de su actual romance. Lo esperé, pero no vino. 
Ahora me dice que me llamó para saber si estaba antes de venir, dejando en evidencia que no confiaba en que yo cumpliera mi parte del trato, y según él esa llamada fue a las 10:30, sin embargo de las tres llamadas perdidas que tengo, la primera fue a las 11:42 y la última a las 11:47.
Es triste que con el tiempo las personas vayan fallando en las mismas cosas, y demuestren con eso que no son capaces de cambiar, ni siquiera por mantener relaciones que han trascendido en tiempo y las circunstancias.
Y decir: "puedes el otro sábado", "no", "será pos, jijiji" no lo mejora, porque hacerse el simpático no ayuda.
Maduremos, porfa.

jueves, 20 de diciembre de 2012

La vida del pobre

El pobre se ríe. El pobre se ríe a carcajadas. Grita de risa, si es que puede. 
Miran videos con contenido sexual en la micro con altavoces y se ríen como locos. Para que todos noten que ellos son capaces de recagarse de la risa, y que no les importa nada más. No les importan las miradas de rechazo o de vergüenza ajena de las personas que se incomodan con sus risas húmedas y desdentadas. Se ríen de los sonidos de placer que escuchan de la mujer del video. Se ríen porque dicen que está fingiendo. Se ríen porque consideran flaite que hayan grabado eso y que sea publicado. Pero no se avergüenzan de tener ese contenido ocupando memoria en sus celulares.
Ellos ríen y ríen y la micro a cada momento se va a acostumbrando a sus risas estrepitosas. Algunos ya en vez de poner cara de asco sonríen o ríen silenciosamente.
El pobre ríe porque se asume ignorante. No necesita ni desea demostrar nada a nadie.
El pobre se ríe si el rico lo señala con el dedo. Para demostrarle que su opinión es tan valiosa como un grano de arena en el desierto. El rico se enfucere. Y el pobre ríe. Logró su cometido.
La humildad del pobre no la tiene nadie. La única forma de que el rico llegue a tener la humildad del pobre, y reír con libertad, es haciéndose pobre. Y aprender a vivir pensando en una palabra TODA SU PUTA VIDA: superación.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Joven y alocada online

Acabo de ver "Joven y alocada". Es una película chilena que para muchos puede ser considerada una mierda. Sobre todo por el prejuicio práctico y sesgado de que las películas chilenas, en general, son una mierda. Y también porque la trama lo es. 
 Esta película me dejó reflexiva. No por la sexualidad, que a pesar de ser tema tabú, a mí no me interesa como morbo. Lo que me dejó pensativa es: "el hombre postmoderno". 
 En esta época, así como aún quedan personas que consumen azúcar, también quedan personas que creen en Dios, en ese que se respalda en La Biblia. Aún católicos y evangélicos son enemigos y se dedican a ningunearse mutuamente por su incapacidad de interpretar el libro sagrado de la manera "correcta" para ser salvo. Cada iglesia que se hace llamar cristiana por esencia, inventa términos y cláusulas para irse al cielo. Ya no basta con cumplir a piejuntillas los diez mandamientos, y las típicas normas morales que "civilizan" al animal-racional que somos, sino que además proponen cierto tipo de compromisos que deberíamos tomar para sentirnos bien con nosotros mismos, con la iglesia, y -lo más importante- con Dios. 
Lo que más está de moda es no tener fe cristiana. El agnosticismo y el ser ateo es lo que la lleva. Más que ser pokemona, o hippie, o rockera, o hardcore, o alcohólicohipersexuadosinautocensura. Los resabios de diosito van quedando de todas maneras en nuestro sistema de valores, tanto, que a ciertas edades, en que la búsqueda y la obtención de identidad son motor de vida, no nos dejan vivir en paz. La culpa es el mejor y más efectivo método que la iglesia creó para mantenernos a raya. El sentirnos culpables hará a fin de cuentas que en algún momento reivindiquemos el camino. Y seguiremos siendo como todos quieren vernos para evitar que nos juzguen, que nos rechacen o que nos echen de sus vidas porque los avergonzamos. 
Pobre muchachita la protagonista de la película. Su madre evangélica-pelolais (evangelais) no pudo ni podría soportar que una hija en fase de término de su adolescencia se acueste con su pololo y una mujer que le gusta. La fornicación es pecado mortal en su moral. Y la pobre cabra no pudo sino sentirse culpable. Triste no, porque pa' qué. Pero no pudo evitar sentir que ELLA ESTABA MAL. Yo le critico la infidelidad, y el pololear con alguien que no tiene ni un brillo solo para que tus padres lo acepten. No vale jugar con los sentimientos de la gente. No se hace eso. 
Lo demás, es cosa de cada uno. La mano es ser feliz. 


domingo, 11 de noviembre de 2012

La felicidad está en nuestras manos

Es como un cambio de aire. Un cambio de vida. Un cambio.
Cada amor se vive de manera diferente. Por eso comparar, aunque pueda parecernos inevitable, es una pésima idea. Además, de que lo natural debería ser aceptar cada historia con humildad y recelo, cuidando que nadie se sienta con el derecho de criticar o nublar la visión que tengamos de ese recuerdo (excepto nosotros mismos), siempre deberíamos vivir la vida con la presencia natural y aceptada de nuestro pasado. Y de esa manera, aceptar con alegría el presente, y lo que ello pudiere valer en el futuro. 
Todo depende de nosotros.
Todo depende de nuestra propia voluntad, y fe.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Lo que soñé al final

Yo había recién amanecido y una enorme cantidad de bichos con forma de escarabajos, de un amarillo fuerte muy bonito estaban colgando de todas las cortinas de mi pieza. Que no son pocas. 
Se veían casi ordenados como en el desfile del 19 de septiembre. Estábamos extrañados al principio, luego reconocíamos que eran los mismos escarabajos amarillos de todos los años. 
Ya más tranquilas, le poníamos atención a mi malestar físico: me dolía la cabeza, me sentía profundamente agripada, y tenía fiebre. Lo de la fiebre era seguro. Una tía decidía ayudarme y me apretaba fuertemente el brazo: "me vai a sacar la vena si hací eso",  y así fue: el capilar de color azul estaba cortado, seco y salido de la piel como si fuera una bombilla (o pajita de plástico). Me comenzó a apretar el brazo y comenzó a salirme la sangre, primero eran apenas unos escupitajos, después salía a borbotones. Conforme iba saliendo la sangre yo iba relajándome, sintiéndome más aliviada, pero con un calor sofocante en mi cuerpo que me hacía sentir hervir. 
Mi otra tía va y me pone una inyección para la fiebre, o eso dice ella, pero lo hace en la encía superior al lado derecho. Luego, la misma tía que me sacó el capilar, me inyecta otra cosa directamente por la entrada venosa. 
Cuando mi cuerpo ya estaba en franca mejora, y mi mente estaba algo adormecida, ya no sé si por la pérdida de sangre o por el calor ambiental, llega la hermana de mi abuela: la tía Ester. Llega con escándalo como siempre, y al ver los escarabajos en las cortinas, se espanta, y con mucho asco, los arranca con sus manos. Todas mis tías y mi madre y mi abuela conversaban animadamente y no advertían el asesinato masivo de los bichos. Yo intentaba detenerla, pero no podía moverme ni hablar bien. Se sabía que al caer de las cortinas morían. Que solo tenían veinticuatro horas para aparearse, y luego de eso morían igual.
-¡Tía, tía, déjelos, los está matando antes de tiempo! 
- No, mijita, esto es asqueroso.
- No, pero si no es su casa, no los mate, nosotros dejamos que se apareen aquí todos los años. Déjelos, si al finalizar del apareamiento, ellos mueren y las hembras van a enterrar los huevitos. 
Ella no quería entrar en razón. Mi mamá, sin sonar tan segura, le insistía que los dejara tranquilos. Mató a más de la mitad de los bichos. Los que quedaban estaban en pleno acto sexual. Ella se fue. Ellos se iban cayendo muertos de a poco. Ahora las filas de bichos militares estaban ordenados, pero muertos, en el suelo. 
Las hembras volaban rápidamente a la cómoda, y por detrás del televisor, iban rodando los huevitos. Abajo otros bichos de la misma especie los recibían y los ordenaban en un tubo de tela que ellos mismo habían construido. Luego todos bajaban y llevaban los huevitos a la tierra de afuera. De mi jardín en la calle. 
Ojalá este año hayan puesto más huevos de lo normal, para cubrir el déficit que produjo la vieja metiche y desconsiderada. 
Desperté tan alterada...

viernes, 19 de octubre de 2012

Círculo de inconformidad

Me gustaría haber tenido una buena base. Abuelos choros, que pensaran, que tuvieran conocimientos gigantescos que regalarme, infinitas historias (interesantes), abuelos cariñosos que me malcriaran, y que hicieran comidas ricas algunos domingos al año. Abuelos a los que poder acompañar a sus trámites raros, de ir a buscar la pensión o ir al Consultorio, o qué sé yo. Abuelos. 
También me hubiera gustado tener padres con ideas políticas claras. Mi papá está feliz de que se haya quemado su registro y no tenga que ir a votar. Mi mamá siempre bota su voto en gente con dinero y con bonitas sonrisas que poco o nada saben de Servicio Social o de política.
Me hubiera gustado criarme con mascotas. Ver cómo mi familia me enseñaba a respetar a TODOS los seres vivos y a quererlos como se lo merecen. Como todos nos lo merecemos.
Me hubiera gustado tener una familia de la cual poder hablar con un mínimo de orgullo, poder contar alguna cosa que han dicho o hecho que no sea una vergüenza. O que no haga reír explosivamente a quienes me oyen y piensan "qué flaite la familia de la Sole".
Me hubiera gustado sentir calor humano. Me hubiera gustado no estar sola tanto tiempo, tantos ratos de mi niñez. A los niños hay que estarlos vigilando. Siempre.
Pero pienso que quizás, habiendo nacido en el seno de una familia "seudo comunista" los hubiera criticado por serlo, hubiera admirado que hayan sobrevivido a la dictadura, me sorprendería con sus relatos trágicos... pero no más que eso. Quizá pensaría: "allá ellos con sus ideas". Capaz que pensara que son unos resentidos, o unos corruptos.
Quizá, de haber nacido en una familia donde hubiera todo lo que en esta carece, yo carecería de todo lo que padezco y desearía todo aquello que no tengo. Como ahora. Como siempre. Como todos.