domingo, 20 de febrero de 2011

Mi hogar, mi familia.

Vivo en una casa arrendada con 9 personas además de mí.
Duermo en una pieza con mi hermana y mi madre.
Mi abuela es la única que duerme sola. No sé por qué.
Vivo con la mayor de las hermanas de mi madre, y su pareja de siempre. Un hombre que no vale un peso y que la trata como ramera. Pero no lo es, no lo es.
También vivo con otra tía, la segunda más antigua, que vive con un hombre que no vale mucho la pena (pero ella tampoco) como padre de mi primo Benjamín.  Al parecer nunca ha sido diferente.
Vivir en esta casa es un martirio. La gente es el problema, no la casa.

Mi abuela se cree algo que no es, pero no estoy segura qué se cree. Trata con la punta del zapato -o de la pantufla- a todos. Poco le importan las preferencias o libertades individuales del resto. Ella hace lo que quiere, pero le exige a todos que no hagan cosas que a ella no le agraden.
Mi tía mayor es la "nana" de la casa, pero en realidad no hace más que cocinar y atender a su hombre, que es un vividor, solo que ella no es prostituta.
Benjamín, el padre de Benjamín, trabaja por las noches haciendo completos y churrascos en un local de mala muerte cerca de acá. Se cree profundamente sabio y hace mucho reir al mundo. Tiene hijos por todos lados y nunca ha criado a ninguno. No tiene idea lo que significa. Es que se olvidaron de la clave: amor.

En mi casa existe mucha tierra, arañas, colillas de cigarro, rabias y silencios. No hay -casi- amor.
Yo soy la primera en estudiar en la universidad. Espero no ser la última.

Maritza

Quizá el ocultar para el relato la cercanía que nos une me sea últil, pero quizá no, así que no lo haré.
Maritza es mi prima. Prima-hermana. Su historia de niñez es de aquellas que se clasifican como imperfectas, pero para nada como malas. Todos quienes la rodeaban se encargaban de que su realidad fuera preciosa, aunque la verdadera realidad, la que estaba oculta a sus ojos, fuera horrenda.
Su padre biológico, un muchacho de diecinueve o 18 años, pololo de mi tía por algunos años, se fue de su lado, deseando no verla más por un cahuín inventado por su madre. Él se fue sin darle su apellido a su hija, sin darle explicaciones a su polola, y sin darle espacio a la verdad.
La joven madre soltera sufrió muchísimo al comienzo, y mucho más después de tomar una decisión un tanto complicada. Uno de sus amigos, enamorado de ella o algo así, le ofreció ayudar económicamente a la guagua sin nada a cambio. Ella aceptó, pues su amistad la hizo confiar en él.
Él violó a mi tía varias veces, y la hizo parecer su pareja varios años, a cambio de silencio, de amenazas(...) La vida estaba siendo muy complicada para ella, mas no para Maritza, que le fascinaba compartir con su padre y con su madre.
Su madre se alejó de él, e intentó darle una vida digna a su hija, se esforzó como pocas madres lo hacen en situaciones de prácticamente indigencia, pero no le prohibió a su hija que viera a su "padre", pues ella lo quería.
Las complicaciones posteriores fueron mucho más leves y llevaderas sin una necesaria depresión a cuestas por parte de su madre. El amor la defraudó muy joven, y ella no ha podido reponerse ni siquiera ahora que tiene medio siglo en el planeta.
Maritza se recuerda como una muchacha vacía de amor, no sentía amor por la gente, pero sí por el dinero y las cosas materiales.
Además era bastante envidiosa, y celosa de sus padres.
Aprendió a cocinar y a limpiar muy pequeña, pues su madre antes de la adolescencia de su hija decidió no ser más madre. Solo fingirlo en sociedad. Y sigue haciendo eso.
Maritza se volvió una muchacha drogadicta, como tantas otras personas, pero ella era diferente, pues ella le robaba a su familia, sin culpa, sin miedo; ella no quería a nadie.
Estaba con 19 años en tercero de Enseñanza Media, cuando quedó embarazada.
Matías ahora tiene 7 años. En unos meses cumple los 8.
Él no vive con su madre. Vive con su familia paterna. Su abuela y bisabuela lo golpean más o menos seguido. Su padre lo consiente y lo quiere mucho.
Maritza vive acá, con su madre, mi tía, por haberle robado al papá de Matías y a otras personas. Ella cada vez que puede, roba.
El niño la echa de menos.
Ella se alcoholiza y se droga lo más que puede.
Sigue siendo envidiosa, materialista y egoísta.
Tiene 30 años. Pero vive como cualquier niño o adolescente.

miércoles, 19 de enero de 2011

Huérfano

Se supone que las personas huérfanas son las que se quedan sin padres. Pero el motivo debe ser estrictamente que ellos no estén cerca, o que no estén vivos. Su ausencia.
En el caso del Benja la cosa es un poco diferente. Él tiene a sus dos padres viviendo con él. Durmiendo en la misma pieza incluso. Pero es como si no existieran. Su madre todos los días se siente mal, así que no se levanta. Y su papá trabaja de noche como empleado de un sucucho de completos, churrascos...etc.
El papá, diferente a todas las personas que conozco que trabajan de noche, no se levanta sino solo para ducharse antes de irse al trabajo.
El Benja se levanta cada mañana cerca del medio día para jugar "Dofus" en el computador. Se pasa el día entero allí. No se lava, no se pone zapatos, y muchas veces tampoco polera. No toma desayuno. Almuerza solo si le gusta la comida. Y permanece, hediondo y sucio todo el día hasta la madrugada. Entre la 1 y las 2 AM se acuesta. Y la rutina se repite a diario.
Mientras los miembros de la familia pelean por él, al lado de él, se enojan, se enrabian, se llenan de palabras feas y rencores, él permanece sentado allí con mal olor en todo su cuerpo, sentado chueco, jugando.
El Benja es como un animalito en estado salvaje.

lunes, 10 de enero de 2011

Los oprimidos

¿Quiénes son los oprimidos? Esa es la pregunta que nos surgió al revisar el valioso trabajo de Paulo Freire. Por supuesto que es fácil suponer quiénes son su grupo a analizar, pero cuando lo extrapolamos a nuestra sociedad actual y global se nos vuelve más complejo situar el foco a un grupo humano definido como para asignarle el calificativo de "oprimido".

¿Acaso los oprimidos son solo los pobres? ¿Oprimidos por sus necesidades? ¿Por sus carencias? Entonces opresión del tipo material. ¿Y dónde queda la mente y el espíritu? ¿No somos oprimidos mental o espiritualmente?

Esa tarde nos dimos cuenta de que TODOS somos oprimidos. Somos oprimidos por el sistema, por la superestructura de nuestro contexto. Somos oprimidos los que tenemos carencias económicas, pero también a quienes les sobran porque no tienen la oportunidad de valorar de otro modo lo que tienen.
No importa si son oprimidos opresores, u oprimidos oprimidos. Todos podemos ser oprimidos y opresores en diferentes contextos. Pero todos somos oprimidos.

¡Y debemos liberarnos!

martes, 21 de septiembre de 2010

Pensamientos

A veces la bondad y la belleza no son suficientes para endulzar el sabor que percibe el alma cuando se encuentra en proceso de artes amatorias, sino que -tal como los buenos deseos- de no haber experiencia que demuestre de forma empírica la verdad profunda de cada ser, se pierde la magia que parece real e imperecedera en momentos de azulvioleta olor presente en el aire.
20-09-2010

martes, 14 de septiembre de 2010

Para saber que hemos vivido

De vez en cuando permitirnos un suspiro, dejar que se escape, no producirlo. Dejarlo crecer, movernos el pecho y deshacerse en el aire. Que no haya o sí haya algún testigo, no lo vuelve mejor ni peor, es un suspiro, no "solo un suspiro", sino un suspiro.

Las verdades están allí, podemos intuirlas, no querer verlas, evitarlas, decirlas, guardarlas, publicarlas en escritos...pero no van a dejar de estar allí, tampoco dejarán de dañar a otros, o hacerles bien.

Me alegro y me apeno. Es un vaivén de sentimientos por los que está hecha la vida. Mi placer es vivirla. Mi dolor también.

Gracias.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Impresionante noticia

Después de algunos malos entendidos nos juntamos finalmente en Metro La Moneda.
Fue luego de unos momentos que me comunicó la noticia: "una niña de dos cursos menos que el mío se suicidó el sábado pasado". Él no sabía su nombre, yo lo noté consternado, pero como reacción lógica a la muerte de cualquier persona mínimamente cercana.
En la Universidad, sus cercanos, programaron ciertas actividades para ayudar a la familia con los gastos. Porque morirse es bastante costoso.
Las actividades consisten en rifas, y venta de comidas, que por estas fechas se ponen de moda, porque el país celebra "FIESTAS PATRIAS DEL BICENTENARIO". Así que con venta de choripanes, empanadas, y rifas, es decir, celebrando -lo que puede juzgarse incomprensible y contradictorio- se pretende reflexionar sobre la vida humana, sobre el estrés de la universidad, sobre el maravilloso mundo personal de cada persona que no conocemos, o bien, las características sicológicas a las que están propensas algunas personas, y sus reacciones impensadas para el resto.
Ahora vienen los comentarios tradicionales a la familia, los escritos al más allá vía facebook, y todos los trámites desagradables que la familia debe realizar, aunque no quiera, y con todo el dolor de su alma.