martes, 1 de agosto de 2017

Conversación de micro: vergüenza

- Cachai que me pasó una hueá heavy con mi mino.
- ¿Qué?
- Weón, cachai que estábamos regaloneando en la cama post almuerzo, preparándonos pa dormir la siesta, y este loco va y me mira el mentón. Y yo: "mierda", internamente. Y me dice: "Tení un pelo súper largo y duro". Y yo, pa la cagá, roja, obvio, le dije: ¿en serio?, como haciéndome la hueona, ¿cachai?, y me dice: sí, qué penca que te salgan pelos na que ver, pero nica te lo saquí porque te va a salir más grueso, yo creo. A mi mamá le pasa lo mismo, y parecen virutillas, las hueás. No caigai en eso.
- ¿Y qué le dijiste, weon?
- Le dije que no po, que obvio que no iba a caer en eso, que ni un brillo y hueás. Pero o sea, weon, qué vergüenza. Mi mente decía, mientras él me hablaba: 1.- "dios me odia", 2.- "si supiera que me lo saco desde como los 13 años" y 3.- "que no me vaya a dejar, no por un pelo, weon"...
- Weona, la mala cue'a, vai a tener que depilarte con láser.
- Puta, sí, weon. Yo ni cagando paso por esto de nuevo.

Fin.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Crónica de una mujer agobiada

Y la palabra agobio resuena en todas nuestras mentes desde que los carteles lo colocaban como esencia del reclamo: "el agobio laboral de un profesor solo se asemeja al de un gendarme", lo cual es sumamente triste considerando que los profesores no trabajamos con reos (normalmente).
Llegar a la casa, lo que podría ser un total deleite, hace que sufras una esquizofrénica desesperación por ordenar las horas que te quedarás despierta, para ver cuánto alcanzas a trabajar para el día siguiente, seguir trabajando en el trabajo. Y te dan ganas de llorar.
Y te dan ganas de tener nana, porque de solo pensar que además de todo lo que te toca revisar, o preparar, o lo que sea, tienes que por ejemplo cocinar o limpiar el baño, te vuelves un poco loca. Y te dan ganas de llorar.
Comienzas por lo que tu mente pone con alarma de "URGENTE", para luego pasar a lo "URGENTE 2" y así sucesivamente. Porque nunca llegas a sentir el placer de que no tienes algo urgente, o de que si quieres trabajar estarías "adelantando" labores, o incluso ese extraño suceso de llegar a no hacer nada con la conciencia limpia de que de verdad no había algo que hacer. Y tener tan lejos esa posibilidad, da ganas de llorar.
Y te levantas en la mañana con ganas de no haber despertado, te duchas con la esperanza de que el agua ayude a abrir los ojos. Te comes un pan con los ojos cerrados y te tomas un té deseando que sea cicuta. Pero no. No acaba ahí. Tienes que ir al trabajo. Y querrías ir en micro para descansar un día los músculos del viaje en bici, pero es casi fin de mes, entonces no hay saldo para ir en micro. Y te subes a la bici, sin ganas de pedalear. Pedaleas lo menos posible, pero igual llegas temprano. Y te preparas sicológicamente para comenzar un nuevo día. Pero preferirías llorar. 
Y llegas a la casa. 
Otra vez.
Con el mismo peso.
O un poco más.
Y te dan más ganas de llorar.

miércoles, 18 de enero de 2017

Complejo

El corazón está que revienta. Sabes que todo depende de unos segundos y de unas palabras.
Ya no sabes dónde meterte o desde qué cerro quieres gritar.
No queda tiempo.
Cierras los ojos.
Ahora es el momento.
Ahí está.

miércoles, 11 de enero de 2017

Rap 1ºA (2016)

Mis estimados estudiantes del 1º medio A del Princess Anne School (2016) me escribieron un rap, el cual posiblemente sea uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida.

Me llamo Soledad,
Churiruri en Instragram,
enseñando de manera divertida,
materia nueva y entretenida.
Sus clases nunca vamos a olvidar,
el gorro que tiró nunca volverá,
pero en nuestros corazones siempre estará.

El Marino y el Vicente con sus bromas presentes,
hacen las clases más decentes.
La Cata y la Dani en el puesto de enfrente,
y la Cata gritando "por ende.
Aquí la disfunción es total y las risas nunca faltarán,
como usted no hay nadie igual.
El Christian robándole el celular, el Guille gritando "Soledad"
y la Maureira con sus dibujos la hace disfrutar.

El Eliseo y el Thomas con sus estupideces en cualquier lugar,
no dude que la vamos a extrañar.
En la esquina el Marco con su celular,
y la Paula cantando en todo el lugar.
Llego la Claudia, la Camila y la Sofía
hablando todo el día.
El Nico y la Varinnia besándose en la esquina,
luego el Gastón con su drogadicción,
nos causa entretención.
El Castro con su cara de emoción
nos transporta a otra dimensión,
igual que Ricky Martin alegrando la party.
Y por todo lo recién dicho,
la extrañaremos muchísimo.

(Estudiantes de primero medio despidiendo a la profe suplente).



martes, 6 de diciembre de 2016

El trabajo perfecto

Algunos podrían pensar que el trabajo perfecto es uno en el que se puedan tomar una cerveza en los días de calor o un chocolate caliente en pleno invierno. Otros dirían que preferirían actividades deportivas y viernes informales o con mascotas. Yo en cambio solo quiero un trabajo de medio tiempo en el que me paguen lo mismo que gana un profesor de tiempo completo. Sería tan estupendo. Realmente tan estupendo. Podría ocupar mi tiempo en más cosas que me gustan sin depender de un solo trabajo. Podría dedicarme a mi microempresa de costura, podría pintar, podría leer solo por placer, podría juntarme con personas que me interesan, podría ir a visitar a mis gatos y a mi madre, podría hacer al menos una hora y media de ejercicio al día... en fin, básicamente podría ser libre y feliz, o al menos feliz. 
Pero ahora, ahora me siento una esclava. Estudié lo que me apasiona, lo que realmente me mueve las entrañas. Estudié algo con lo que gozo cada vez que entro a una sala de clases. Salgo hecha bolsa, pero me hace feliz. El problema es que trabajo todo el día, todos los días, y no conforme con eso, llego a mi casa a escasamente comer, ordenar o cocinar, para después seguir trabajando en todo lo que no alcancé a terminar. Es realmente horrendo. La jornada escolar completa es horrenda. Los profesores ruegan porque les den horario completo para poder ganar un sueldo digno, pero no tienen tiempo para sus familias, para compartir con los suyos. Y cuando lo intentan, descuidan levemente sus labores, y colapsan.
He visto de todo. 
Yo quiero que el trabajo sea solo una parte de mi vida, que me haga sentir feliz, pero bien. Sana. Con ganas de seguir trabajando. No con ganas de quedarme en la cama. O de llorar porque no me la puedo con todo lo que tengo que hacer. 
En fin... necesito que del cielo baje un ángel, que me invite a trabajar en un colegio una cantidad de horas bien pagadas para poder ser yo el resto del día, cada día y cada semana...

jueves, 11 de agosto de 2016

Crisis

Siempre una crisis es solo eso; una crisis. Pero uno trata de que sea algo más: una oportunidad, un escape, un desahogo, un mal recuerdo; la terrible necesidad de darle significado a las vivencias para que traspasen la barrera del hecho y pasen a constituir el ser. Uno termina siendo un ser en crisis,  en constante crisis. 
La existencia es un problema. El deber ser, otro. La duda, un camino, una opción y un obstáculo. 

Necesitamos que nos digan que somos buenos, que lo reconozcan aunque ya lo sepamos y luchemos por ello. 
Necesitamos que nos respeten por lo que somos, no solo por lo que hacemos. 
Necesitamos que los errores sean aprendizajes, no reproches.
Necesitamos llorar por cosas que sean trascendentales, no por malos ratos, ni por gente de mierda.

Debemos crecer. Cada día es para eso.
Debemos buscar y encontrar. La búsqueda eterna nos deja en el abismo. Y no nos gusta el abismo. 
Nos aterra el abismo.


domingo, 7 de agosto de 2016

Jacinta Zañartu

Escribo su nombre como título porque no lo quiero olvidar, y quisiera que muchos tampoco lo hicieran. 
Su familia, con bastante mejores recursos que el 70 por ciento de la población chilena al menos, logró la dicha de operarla de transplantes múltiples. Esta situación provocó una lucha simbólica en las redes sociales acerca de la "justicia" tras este hecho. Algunos decían que porque su familia tenía recursos económicos de sobra había sido operada, mientras que otros humanos en similares condiciones no eran operados, o incluso, morían o habían muerto en esa espera... 
Otros decían que el dinero poco tiene que ver con una operación de transplante, ya que dependía de factores netamente médicos o biológicos, como la compatibilidad de los órganos... 
Esta "guerra" en redes sociales se volvió muy clasista y fea, ya que se vio afectada emocionalmente la familia y ella misma, sintiéndose atacados por personas que no las conocían... y mientras que eso pasaba, su padre -muy emocionado- agradecía a Dios la posibilidad de tener a Jacinta más tiempo con ellos...
Ahora sabemos que su cuerpo rechazó el transplante de pulmón y MURIÓ.
También sabemos que ella hizo una especie de "campaña individual" para que las personas tomaran conciencia y fueran donantes. 
Esta vez NADIE hizo comentarios en las redes sociales.
De Pokemon Go se dijo de todo.
De José Piñera bastante menos.
De los Juegos Olímpicos Río 2016, aun menos.
Pero de Jacinta Zañartu no se dijo nada. NADA.